Estoy cansada de vivir con miedo.
Miedo no me deja dormir por las noches.
Me dice que debo luchar, huir o quedarme quieta.
Elija la opción que elija acabará mal para mí.
Si lucho, muero.
Con suerte podré huir y todo esto solo será un susto más.
Si me quedo quieta no me creerán.
Miedo sabe cómo jugar a este juego.
Aparece cuando estoy sola, indefensa y cansada.
Juega conmigo cómo un gato con un ovillo.
Para él todo esto es un juego. Un juego al que yo no sé jugar.
Cuando me agarra con fuerza por la cintura después de repetirle varias veces que no quiero jugar, que esto no me gusta y que me siento incómoda, se apodera de mi.
Mi cuerpo no reacciona y caigo en su juego.
Estoy cansada de vivir con miedo.
Sabéis, últimamente hay algo que me quita más el sueño de lo habitual.
Se trata del miedo.
La RAE lo define como una sensación de angustia por un riesgo o daño real o imaginario. En mi caso el miedo está en mi mente.
Cuando llega la noche y todo está en calma, me resulta más fácil poner en orden mis pensamientos. Tanto es así que llego a pasarme hasta las 5 ó 6 de la madrugada pensando.
Y un pensamiento que se me viene a la mente últimamente, imagino que consecuencia de las noticias de ahora, es “y si la siguiente soy yo”.
Sí, me refiero a pensar que la próxima vez que vuelva a casa sola a esas mismas horas de la noche voy a ser víctima de una violación.
Es algo que me quita el sueño por miedo ya no solo al acto de la violación en si, sino a todo lo que viene después.
¿Seré capaz de superarlo? ¿Y mi familia será capaz? ¿Y mi pareja?
¿Seré capaz de volver a salir a la calle? ¿De volver a tener relaciones sexuales? ¿De hacer vida normal?
Me pongo en la situación de todas las víctimas de violaciones por Manadas empezando por la de Pamplona (aún que en este caso se haya decretado como abuso sexual) y se me eriza la piel, me suben las pulsaciones, noto un sudor frío por la espalda, noto como se me acelera la respiración, y siento como mi cuerpo y mi mente va entrando en estado de shock del que no logro salir hasta que pasan unos minutos y soy capaz de ocupar mi mente en otra cosa.
Decidme, si yo siento esto, que mi contacto con abusos sexuales han sido menores, solo con intentar ponerme en su piel, ¿cómo se deberán sentir las víctimas después de un trauma como este?.
No ha habido vez que volviendo sola a casa de noche no haya tenido miedo de que me pudiera pasar algo.
No ha habido vez que yendo en un transporte público no haya sentido miedo de rozamientos indeseados.
No ha habido vez que llevando prendas tan simples como unos pantalones cortos, una camiseta de tirantes o una falda corta no haya sentido las miradas sucias sobre mí.
Estoy cansada de tener miedo.
Estoy cansada de no poder dormir por el miedo.
Estoy cansada de pensar que si eso me pasara a mí lo primero que diría la gente sería algo así como: “¿Y que hacía a esas horas sola por la calle así vestida? Seguro que algo habrá hecho, seguro que iba borracha y provocando…”
Me da más miedo vivir en una sociedad que me culpabilizaria si me pasara eso, que diría que no dije “No”, que no me resistí.
Lo que pasa es que si te resistes acabas muerta, y si no lo haces no te creen.
Este miedo que yo creo en mi mente y que me quita el sueño por las noches, es la realidad para muchas otras mujeres que han sido víctimas de abusos o violaciones y sinceramente no conozco a una sola mujer que no haya sido víctima de algún tipo de acoso.
A veces encuentro vídeos como este y me siento en la necesidad de compartirlos.
A veces encuentro vídeos como este y me siento en la necesidad de compartirlos.
Lo mejor de encontrar a una persona que te quiere, que admite sus errores y perdona los tuyos, que te acepta tal y como eres.
Esa persona a la que tienes miedo de perder porqué no sabrías que hacer si el/ella no está.
Tienes miedo de equivocarte y de que esta vez no te perdone.
Lo mejor de todo eso, es que esa persona te hace ser la mejor versión de ti mismx. Te hace mejorar como persona, como amante, como pareja…
Hace que todo sea mejor cuando estáis juntos. Y no importa cuál sea el plan, porque lo único que de verdad importa es que esa persona esté a tu lado.
Lo que más deseo es poder estar a su lado, en lo bueno y en lo malo, escucharle y entenderle cuando lo necesite, disfrutar con él siempre que podamos. Y por las noches, cuando todo está en silencio, que sepa que es en él en quien pienso.
Que si lees esto, solo quiero decirte que te quiero y que gracias a ti soy mejor persona. Espero darte tanto como tú me das a mí y algún día llegar a merecerte, porque creo que ni en 1.000 vidas llegaré a ser lo suficientemente buena como para merecer tenerte a ti a mi lado.
Te quiero mi amor ❤️
Cuando lo único que se interpone entre tu y tú felicidad es la distancia, te das cuenta de que lo que de verdad importa no son los kilómetros que os separan, sino las otras cientos de cosas que os unen y de que si hay algo que sea realmente fácil de combatir es la distancia.
Y solo cuando estás en completo silencio eres capaz de apreciar lo ruidoso que puede llegar a ser.
Este momento yo lo consigo a altas horas de la noche un día entre semana, un lunes por ejemplo. Cuando el rocío cae, las calles están vacías, no pasan coches y todos duermen plácidamente.
És en este momento cuando me doy cuenta de lo vacío que estaría el mundo sin todas esas personas que con su día a día hacen ruido.
Como una mujer que se levanta a las 6 de la mañana para que sus hijos puedan comer.
Como el hombre que todos los días la lleva en el metro, a ella y a cientos de personas más a sus destinos.
Como el estudiante de medicina que se quiere dedicar a encontrar una cura contra el cáncer.
Como la abogada que defiende a aquellos que más justicia merecen.
Como todas las personas de este mundo que sin darnos cuenta hacemos mucho ruido.
Por eso me paro a apreciar el ensordecedor silencio de unas calles vacías mojadas por el rocío a altas horas de la noche de un lunes, cuando ya no hay coches y la gente duerme plácidamente. Por que así también aprecio todas las acciones de todas las personas con las que llenan el mundo de ruido.